Gastronomía

El aceite de oliva mejora la degustación de los alimentos y hace las comidas mucho más apetecibles y sabrosas. Por su particular sabor, suave pero afrutado, el aceite de arbequina consigue realzar todos los platos y potencia el sabor de los ingredientes sin llegar a distorsionarlo. En crudo, es especialmente recomendable como aliño de ensaladas o en pan, en mayonesas y salsas finas, en verduras, carne, pescado o marisco a la brasa o regalando un toque de sabor a sopas y cremas. Cocinado, su uso sublima el sabor de salsas, guisos y estofados. En frituras, no penetra en el alimento gracias a su elevado punto de quema, aportando una suave pincelada de aroma afrutado sin restar ligereza al plato.